Existen casos verídicos de hombres a los que sus mujeres, como un castigo Supremo, les han cortado el pene. Estos son algunos de los más sonados, pero sin embargo, existen otros casos insólitos como el que acabo de enterarme, donde una noticia de Brasil, cuenta que una mujer puso veneno en su vagina para matar a su marido durante el sexo oral... ¡Wow! Vaya episodio satánico.
¡Pronto! El lector ya estará imaginándose la escena previa: “querido, hoy se me antoja un poco de sexo oral, ¿qué te parece si te hincas y me das un poco de placer?”. Él, claro está que, ni tardo ni perezoso, atiende sediento al deseo de su mujer que, minutos antes, ha embadurnado su vagina con alguna mezcolanza extraña. Y luego, ya está, algunas contracciones de dolor para él, quien ya conjetura lo que su maquiavélica mujer acaba de hacer y se dirige al hospital para salvar su vida… Pero para completar su suposición, habría que preguntar: ¿Acaso ella habrá llegado al orgasmo?
A continuación, me enteré que su marido la denunció por intento de asesinato y entonces me preocupé también en saber: ¿cómo quedó la vagina de la presunta asesina después de eso? Al parecer todo bien. Aparentemente, ponerse veneno en la vagina no mata… O puede que el producto sea malo, o que esté vencido.
Eso me hace recordar los incidentes en los que las mujeres buscan vengarse de su hombre, ya sea por infidelidad, por violación, por malos tratos, porque las han engañado, o porque son idas... a través del sexo, o de querer amputar el miembro de su pareja, para quitarles de tajo y de una buena vez, aquel instrumento con el que las han engañado… ¿Qué mejor solución?
Claro, ¿qué mejor venganza que dejarlos solitos sin su compañero amado de toda la vida: su birgulino? No, no digo para nada que ellas sigan ese terrible ejemplo. Sólo que eso me hace pensar, ¿cómo y de qué manera una mujer puede enfurecerse a tal grado de llegar a cometer una tropelía de esa magnitud? Bueno, no se explicarlo, pero lo mejor, hombres del mundo, por las dudas cuídense...
No se puede dudar que una mujer furiosa, que ha sido sometida a maltrato, o que se encuentra presa de sus celos, puede ser capaz casi de cualquier cosa. Por lo tanto, hombres, cuidado con lo que hacen. Tengan siempre en cuenta esta mitológica fórmula peligrosa: “mujer enojada + pene + cuchillo de cocina = cero pene + hombre ligeramente desconsolado”.
¿Recuerdan aquella memorable historia protagonizada por Lorena y John Wayne Bobbit, en la que ella cortó el pene de su marido con un cuchillo de cocina? Y luego, ¿cómo la historia se transformó en una noticia que vendió muchos tabloides cuando él, tiempo después, se convirtió en actor porno y nuevamente recibió acusaciones de sus novias posteriores por violencia?
Bueno, todo indica que la mítica Lorena Bobbit tuvo muchas seguidoras: y casi todas, corrigiendo el error de Lorena, se llevaban el pene del hombre para tirarlo por allí sin posibilidades de que pudieran volverlo a implantar nuevamente. Como le ocurrió a un chico en Indonesia, cuyo pene fue amputado por su novia celosa y que sospechaba una infidelidad. La chica se llevó el pene para nunca regresar con él. Nadie jamás la volvió a ver a ella... ni al pene… Se lo guardó como reliquia.
Así que, si por allí te encuentras un pene tirado, apiádate del pobre hombre que debe estar en ese momento esperando a su tan deseado compañerito. Un penecito en las rocas no le caería nada mal a alguien que lo ha perdido.
También están los casos de los hombres que se han amputado su miembro: como un caso famoso y reciente en República Dominicana, protagonizado por un hombre que al padecer disfunción eréctil, decidió cortar por lo sano y mejor olvidarse de su amiguito para siempre. Pero si él supiera que existen tratamientos médicos maravillosos para solucionar la disfunción, el hombre en cuestión, hoy no sólo mantendría su miembro, sino que podría satisfacer con mucho a su mujer... o con poco, más satisfacción al fin.
El pene, ese amigo inseparable de todos los hombres, el juguete más popular de todas las mujeres, el sexo, y la forma de venganza de muchas parejas que desvirtúan el verdadero sentido de la cópula, puede llevar a la forma más equivocada de querer arreglar las cosas… ¿Para qué hacer la guerra si podemos hacer el amor?
Así que, en torno a la noticia que recién acabo de leer, va una recomendación incluida: “Jamás usen el sexo para vengarse de situación alguna o de alguien. Así lo desvirtúan, y lo están haciendo de la peor manera. Siempre, lo más importante es hablar y hacer las paces como gente decente… No olviden que en la horizontal todo se arregla.
Por lo tanto, hombres, por las dudas, mientras no conozcan las reacciones anímicas y temperamentales de su pareja, asegúrense de no dejar frascos de veneno por allí y de tener, eso sí, muy bien guardados los cuchillos de cocina. Y de paso, pórtense bien, para que el karma no les alcance.
Y a las féminas, les diría ¿para qué usar el sexo para una acción desagradable, cuando se trata de la actividad más placentera que existe?... ¿No es verdad?




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